Si valorás una vista saludable, una comprensión básica acerca de las enfermedades oculares debería de formar parte de tu educación sobre la salud visual. Mientras que algunas enfermedades de la vista se manifiestan con síntomas claros, otras enfermedades de los ojos no se presentan de manera tan evidente.

A continuación describimos algunas de las enfermedades más comunes de la vista. Leelas con atención pero recordá: esta información no sustituye el consejo experimentado de un profesional de la salud visual. Debés hacer visitas de rutina a tu oculista u oftalmólogo, como mantenimiento preventivo de la valiosa salud de tus ojos, y como protección permanente frente a las enfermedades de los ojos.

Síndrome del ojo seco: La picazón, el ardor y la irritación de los ojos, que a veces se conoce como “síndrome del ojo seco”, es una de las enfermedades más comunes de la vista que tratan los profesionales de la salud visual. Por lo general, se produce como resultado de una disminución de la calidad de las lágrimas que lubrican nuestros ojos. A medida que envejecemos, nuestros cuerpos producen menos grasa para sellar la capa acuosa de los ojos. Los climas cálidos, áridos, el aire acondicionado, ciertos medicamentos y factores irritantes, como el humo del cigarrillo, pueden aumentar la sequedad. Tu oftalmólogo posiblemente te recete “lágrimas artificiales” u otras gotas para los ojos que te ayudarán a aliviar el problema.

Manchas y moscas volantes: ¿Alguna vez notaste una manchita moviéndose dentro de tu campo visual? Se la llama mancha, nube o “mosca volante” y es una pequeña masa de gelatina o de células en la materia vítrea (que es el fluido transparente de aspecto gelatinoso que se encuentra en el interior del ojo). Las causas principales de estas manchas son el envejecimiento, la lesión ocular y el encogimiento de la materia vítrea. Si notas un aumento repentino en la cantidad de manchas que ves, llama a tu profesional de la salud visual.

Glaucoma: Se trata en realidad de un grupo de enfermedades de los ojos específicas del nervio óptico ?la vía de información desde el ojo hacia el cerebro. La presión intraocular (presión dentro del globo ocular mismo) es un factor de riesgo importante que puede generar glaucoma. Sin embargo, no hay un umbral de presión establecido que indique que se producirá la enfermedad. Dado que la lesión que se produce es en el propio nervio óptico, el daño del glaucoma no puede revertirse, solamente se lo puede tratar (con cirugía o con medicamentos). Es una enfermedad silenciosa que por lo general se desarrolla durante largos periodos de tiempo. Por eso es tan importante hacerse exámenes oculares frecuentes para examinar el interior del ojo y el nervio óptico.

Irritación ocular leve: La arena, la tierra u otras partículas extrañas sobre la superficie del ojo pueden producir irritación. Lavá tus manos y luego enjuaguá el ojo con agua tibia durante unos 15 minutos. Si la partícula te sigue molestando, buscá de inmediato la asistencia médica de un profesional.

Pterigion: Se trata de un bulto o crecimiento que sobresale en el ojo y que en la mayoría de los casos se asocia directamente a sobre-exposición solar. Las condiciones de sequedad y polvo también pueden contribuir al desarrollo de estos crecimientos. El proteger tus ojos de la radiación UV es una medida preventiva esencial. Como enfermedad del ojo, el pterigión es un tumor benigno, que generalmente no requiere tratamiento. Pero si el tumor obstruye o afecta la pupila, puede requerirse una cirugía.

Conjuntivitis: La conjuntivitis, también conocida como ojo rojo, es un trastorno producido por la inflamación de la conjuntiva o la membrana transparente que recubre la parte blanca del ojo y las paredes de los párpados. Los ojos generalmente parecerán hinchados y rojos y también se sentirán arenosos. Suele ser viral y puede ser contagioso. Hay de hecho 20 tipos diferentes de conjuntivitis — desde variedades muy comunes que generalmente no implican riesgos a largo plazo para tu vista o la de tu niño — hasta variedades que son resistentes a los antibióticos. Para tratar la conjuntivitis, llamá o visitá a tu médico.

Cataratas: La catarata consiste en la opacidad del cristalino del ojo, que dificulta la visión. En un ojo normal, el cristalino es casi transparente y puede cambiar de forma para focalizar objetos a diferentes distancias del ojo. Cuando el cristalino se vuelve “opaco”, se produce lo que se conoce como catarata. Algunos tipos de formación de cataratas han sido asociados con sobre-exposición (durante un largo periodo de tiempo) a la luz ultravioleta (UV). A medida que la gente envejece, está más propensa a desarrollar esta enfermedad ocular. Sin embargo, las cataratas por lo general se pueden tratar con un procedimiento quirúrgico seguro y sencillo practicado por el oculista.

NOTA: Después de la cirugía para corregir las cataratas se deben tomar precauciones especiales para proteger los ojos de los rayos solares. Es importante consultar con tu profesional de la salud visual para que te recetea anteojos que ofrezcan la protección adecuada. Y también es importante que tus anteojos de todos los días ofrezcan 100% de protección contra los rayos ultravioletas.

Degeneración Macular: Se trata de una enfermedad ocular que posiblemente escuches mencionar con más frecuencia a medida que la población envejece. También conocida como DME o DMAE (degeneración macular asociada a la edad), esta enfermedad de los ojos se produce cuando la mácula se descompone o degenera. (La mácula es la parte de la retina responsable de la visión aguda y central que se necesita para leer o manejar.) Es una de las principales causas de pérdida de la visión y ceguera en personas de 65 años en adelante.

NOTA: En la mayoría de los casos de degeneración macular, el ojo conserva algo de su visión. Son pocos los pacientes con degeneración macular que experimentan una pérdida total de la visión, dado que la zona de la mácula constituye aproximadamente el 5% de la retina. Esto significa que la mácula es responsable de alrededor del 35% del campo visual. El 65% restante (el campo periférico) permanece en gran parte no afectado por la enfermedad. Pero lo que sí queda afectado es el núcleo de tu capacidad visual. A medida que pasen los años, deberás hablar con tu doctor acerca de las posibilidades de retrasar la potencial aparición de esta enfermedad ocular.

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